domingo, 13 de marzo de 2011

-¡Pegarme! Pero, ¿qué dice usted? ¡Señor, pegarme!...; y aun cuando me hubiese pegado, ¿qué? Usted no sabe nada, absolutamente nada... ¡Ella es tan desgraciada, ah, tan desgraciada! Y está enferma... Siempre busca en todo la justicia... Ella es pura, cree que la justicia debe reinar en todo y la reclama... Atorméntela si quiere, pero ella no hará nunca nada que sea injusto. ¡No se da cuenta de lo imposible que resulta el triunfo de la justicia entre los hombres y se irrita... como un niño!, ¡como un niño! ¡Ella es justa, justa!

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