- Peor para él.
- Por lo menos, es usted lógico. Pero, ¿qué le diría su conciencia?
- ¿Y a usted qué le importa?
- Es una cuestión que interesa al sentimiento humano.
- El que tiene conciencia sufrirá al reconocer que ha errado; éste será su castigo, independientemente del presidio.
- ¿De modo -preguntó Razumikin frunciendo el seño- que los hombres de verdadero genio, aquellos a quienes les ha sido concedido el derecho de matar, no deben experimentar ningún sufrimiento al derramar sangre?
- ¿Qué quiere decir eso de "no deben"? El sufrimiento no se permite ni se prohibe. Sufrirán si tienen piedad de su víctima. El sufrimiento y el dolor son siempre obligatorios para una conciencia delicada y un corazón profundo. Los hombres verdaderamente grandes deben, me parece a mí, experimentar una honda tristeza en la tierra -añadió acometido de una súbita melancolía Raskolnicov, en un tono que contrastaba fuertemente con la conversación precedente-.
Levantó la mirada, contempló a todo el mundo con aire soñador, sonrió y tomó su gorra. Se hallaba demasiado tranquilo en comparación a como estaba cuando entró, y dábase cuenta de ello.
Todos se levantaron.
Crimen y castigo, Fedor Dostoyevski
No hay comentarios:
Publicar un comentario